en el que no te paraste a pensar en lo que yo podría sentir después. Una noche de olvido, desenfreno, sin control. Se te olvidó pensar que estabas conmigo, que debías respetarme por tener una relación íntima, que debías guardarte el calentón para otro momento y regresar a casa. Pero no, todo eso se te olvidó.