Sientes como poco a poco te vas rompiendo por dentro, como a tu corazón cada vez le cuesta más latir. Te duele recordar su mirada, sus labios y su dulce lengua. Intentas mentirte a ti misma diciendote que no vale la pena estar mal por una persona así, que ya lo olvidaste todo... aunque sabes perfectamente que eso no es verdad. Y secándote las lágrimas te prometes a ti misma que nunca más vas a pasar por lo mismo, aunque sabes perfectamente que romperás esa promesa una y otra vez...