me deprime pensar que ya no voy a poder ser la protagonista de un hermoso cuento. Antes, siempre me imaginaba paseando por la orilla de la playa de esta ciudad, esta bonita Almería, y, sin dejar de mirarme los pies, ver como otros se paraban junto a los mios. Entonces levantaría la mirada y vería al hombre de mis sueños, ahí parado, sin decir palabra, pero mirándome a los ojos. Y entonces me tiraría a la playa y nos dejaríamos llevar, como si hubiéramos estado juntos toda la vida. Me llamaría todos los días y me amaría como a nadie. Pero mañana todas estas gilipolleces terminarán. Casarse parece fácil, pero a mi es posible que me arruine la vida. ¿Que no me case? La cosa es que me voy a casar con el hombre de mis sueños, pero sin haberlo conocido en la playa.