Ll(ámame) pequeña.

domingo, 19 de febrero de 2012

Rabia y dolor.

Dolor. Rabia. Dolor. Eso, es lo único que sientes, nada más. Al oír esa frase, esa simple palabra, te rompes, y te caes, lloras, muucho.. Esa noche, no duermes, tiemblas, gritas, y lloras, sobre todo, lloras. Al día siguiente, la rabia, tiras cosas, rompes otras, gritas otra vez, mucho, y así, todo lo que ves, oyes o sientes, te parece mal. Por la noche, te relajas, estás cansada, duermes. Cuando te despiertas, dolor, otra vez, mucho, más que antes.. Y lloras, te sientas, no te mueves, no levantas la cabeza, te hablan, no contestas, ni siquiera los escuchas, intentas cojer algo, las manos te tiemblan tanto que se te cae, te tranquilizas, poco a poco, lo consigues, y entonces, así, de golpe, llega la rabia, otra vez, en apenas un segundo, tu manera de ver las cosas da un giro de 160º y ya no sientes lástima, ni pena, no te arrepientes de lo que hiciste, total, para qué ? Tú no eres la hija de puta. Y así, de repente, le odias, sí, le odias, una palabra que nunca creiste que usarías para hablar de él, pero es cierta, no lo puedes evitar, tampoco quieres hacerlo. Le insultas, le maldices, le dices cosas que jamás le dirías si pensaras con claridad, pero no piensas, claro que no, estás demasiado enfadada, la rabia te corroe y la única manera de desahogarte es esa, hacerle daño, mucho, demasiado, tanto como el que él te hizo a tí. Lo intentas, se lo haces, o al menos, eso crees tú... Y así, vuelves a estar como al principio, vuelves a dar un giro de 160º y empiezas a pensar... Lo escuchas, no llora, no, a pesar de todo lo que le estás diciendo, confiesa, sí, y a ti te tiembla el labio, quieres llorar, pero no, nunca, jamás, no dejarás que te escuche llorar, no otra vez. Y sientes que te rompes, de nuevo, y te sorprendes de que te pueda hacer más daño del que ya te había hecho. Y cuelgas, no quieres escucharle, no soportas que te hable tranquilo, sin llorar, sin que ni siquiera le tiemble la voz, sin notar ni una pizca de dolor en ella...